Sigma, Overwatch y la salud mental

Llevo aproximadamente tres años jugando a Overwatch y ya he escrito sobre él en otras ocasiones. Es un juego que me trae tranquilidad y me permite desfogar estrés y pasar buenos ratos con amigos. Incluso, gracias a mis amigos y al juego en sí, me he sentido cómoda para jugar partidas competitivas. Algo que pensé que no era para mí y que cada vez disfruto más. 

Cada cierto tiempo Blizzard nos presenta nuevos héroes para jugar. Normalmente, con su historia de fondo y con unos diseños que suelen encantarnos. Sin embargo, esta vez, tengo una espinita clavada en el corazón.

El último héroe presentado en Overwatch es Sigma. Un nuevo tanque que puede usar una barrera muy versátil y con el que conseguirás liderar un buen ataque en grupo si te lo propones. Con habilidades que nos permiten convertir el daño que recibimos en escudo, aturdir al enemigo y una habilidad definitiva que te permite incrementar tus opciones de movimiento mientras, literalmente, levantas al enemigo del suelo unos segundos y les haces colisionar contra éste de nuevo, Sigma promete ser un personaje bastante completito. Y lo es.

Mi problema no es con las habilidades de Sigma. Mi problema es peor, porque implica que no es algo que me afecte como jugadora, si no como persona. Sigma me duele. 

La historia de Sigma

Cuando escuché un poquito más sobre la historia del personaje, pensé que Blizzard tenía una oportunidad única para hablar de salud mental. Para trabajar estigmas y estereotipos en su comunidad (sí, yo tengo esperanzas). Esperé pacientemente a saber un poco más del personaje, y, claro: acabé decepcionándome. 

Sigma skin frenopaticoSigma es un astrofísico dedicado a estudiar la gravedad. Tras un error en uno de sus experimentos, acabó dentro de un agujero negro y tras la experiencia, nos encontramos con un personaje que, como mínimo, vive con un gran trauma. Con reminiscencias de aquel error. Con una melodía que le persigue desde entonces. Con una sensación extraña: esa sensación que te hace pensar que estás viviendo una ilusión, o que tal vez todo lo que hay a tu alrededor no es real. 

Cuando vi el vídeo de los orígenes, sentí que tenía algo en común con el personaje. Evidentemente poner nombres a estas cosas es complicado y no me gusta hacerlo: solo los diseñadores saben en qué se basaron para crear a Sigma. Sin embargo, como persona que ha vivido desrealizaciones, comprendí a que se refería Sigma cuando hablaba de que no sabía si todo había sido real o una ilusión. La desrealización es una alteración en nuestra percepción en la que el mundo exterior parece irreal. Para que nos hagamos una idea, cuando me pasa, es como si sintiera que yo no puedo intervenir ni interaccionar con lo que me rodea. Para mí todo se convierte en una película que veo, pero de la que no formo parte. Todo pasa frente a mí. Es un momento verdaderamente angustioso y, cuando no consigo llegar a controlarlo, acabo con un ataque de pánico y necesitando acudir al médico. La desrealización es un síntoma que puede darse por falta de sueño, estrés, ansiedad o consumo de algunas sustancias. Es decir: es un síntoma que muchas personas viven y de lo que se habla, en mi opinión, poco.

La despersonalización, es un síntoma parecido. Pero en este caso, tiene que ver más con la percepción sobre nosotros mismos que con el mundo exterior. Sentimos que somos ajenos a lo que hacemos: a nuestro cuerpo, a lo que pensamos. Como si nos viésemos a nosotros mismos desde fuera. También es una alteración de la percepción y, como la desrealización, podemos encontrar estas sensaciones en salud mental. Sin embargo, seguimos sin hablar mucho de ello. ¿Por qué? Porque a ver cómo explico yo la movida si lo primero que va a pensar la persona a la que se lo cuente. Sabes que es posible que después de contarlo, tu relación con esa persona cambie. Y no queremos eso.

Por ello, cuando escuché a Sigma pensé que, por fin, podríamos hablar de este tema. Pero resulta, una vez más, que estamos locos. Así. Sin más.

¿Qué es lo que falla?

Lo que falla es precisamente lo que vemos en el juego sobre el personaje. La skin llamada «frenopático», en la que vemos a Sigma con la boca tapada y las agarraderas que le mantenían atado a su cama aún en su cuerpo, me duele. Me duele físicamente. En nuestro país, a día de hoy, se siguen usando medidas como la contención mecánica en unidades de salud mental y psicogeriatría. Podéis ver aquí en qué consiste y en qué casos se usa y aquí un reportaje de la Confederación de Salud Mental España sobre el tema. Son unas medidas bastante dolorosas para pacientes, familiares y profesionales y aún se necesitan más recursos y más formación en alternativas y que el uso de la sujeción mecánica se vuelva mínimo. Por eso mismo me duele ver que volvemos al estigma. Volvemos a esa imagen de locura. Volvemos a creer que las «ilusiones» de las que habla Sigma son, eso. Un síntoma más de un loco. Volvemos a creer que las unidades de ingreso de salud mental con lugares oscuros, tétricos. Y eso fomenta más estigma hacia las unidades y hacia las personas que están ingresadas o han pasado por un ingreso. 

Algo que llamó la atención sobre Sigma en su momento fue que iba descalzo. ¿Por qué va descalzo? ¿qué ha pasado? La explicación, de nuevo, duele. En ArtStation, Qiu Fang, habló sobre el por qué: «We decided to keep the feet bare to sell the ‘asylum‘ look a bit more; in many institutionspatients are not allowed to have shoes because they might cause harm with the laces». No he encontrado el comentario en ArtStation, así que supongo que fue eliminado; sin embargo, bastantes medios se hicieron eco del mismo. Por más daño que pudieras hacerte con los cordones, tanto en unidades de salud mental, cárceles como en centros de menores en Estados Unidos (por poner un ejemplo) se usan zapatillas de velcro o sin cierres. Me parece absurdo dar más vueltas a este asunto. No me malinterpretéis. Me gustó verlo sin zapatos. De verdad. Me pareció un detalle diferente y de verdad, creo que iba con el personaje. Que mostraba cierta vulnerabilidad. Pero entonces encuentro esa explicación y de nuevo, me decepciono. 

Las luces en la sombra: la noche estrellada.

Quiero acabar el post contando algo que sí que me ha calentado el corazoncito. Sigma tiene un grafiti en especial que me ha hecho reconciliarme un poco con el personaje. 

Sigma Van Gogh

La referencia a Vincent Van Gogh es obvia. No hay que darle muchas vueltas. La noche estrellada se ha convertido en uno de mis cuadros favoritos y, más que por el cuadro en sí, ha sido por el momento en el que Van Gogh lo creó.

En el momento en el que realizó la obra, Van Gogh estaba ingresado en una institución de salud mental. Cuando vi la obra en el Museo de Arte Moderno en Nueva York, me quedé boquiabierta ante ella mientras leía la historia. En el momento en el que Van Gogh creó la noche estrellada estaba pasando por un momento complicado y lleno de baches. En 1889 estaba ingresado, debido, según parece, a su salud física y mental. Vincent cada vez era más frágil y actuaba de forma errática, por lo que, después de estar varios meses en un hospital decidió ingresar voluntariamente. Mientras se encontraba ingresado, seguía trabajando en crear su propio estilo. 

Es una de sus cartas Van Gogh hablaba de sus cuadros sobre noches estrelladas: «and perhaps one of these nights I shall be in the same ploughed field if the sky is sparkling». Con sus noches llenas de estrellas Vincent se calmaba. Los cielos que veía mientras estaba ingresado y recuperándose, le traían sensación de plenitud.

Espero que Sigma pueda tener esa misma sensación de calma y plenitud mientras es capaz de controlar la gravedad y escuchar, de nuevo, la melodía que le persigue.

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